Barcelona gana en competitividad en los ránkings globales

La capital catalana escala posiciones en las clasificaciones económicas y sociales de las ciudades más relevantes.

No sólo de una meteorología favorable, una situación geográfica envidiable, una excelente gastronomía y un rico patrimonio cultural vive Barcelona. La capital catalana sigue ganando posiciones en la liga de las grandes ciudades globales en lo que a los aspectos económicos y sociales se refiere. Así se pone de relieve en el informe Observatorio Barcelona 2016, una síntesis de índices que permite comparar las grandes metrópolis universales y que ayer, como es tradición por estas fechas, presentaron el presidente de la Cambra de Comerç, Miquel Valls, y un representante municipal, en este caso el segundo teniente de alcalde, el socialista Jaume Collboni, responsable del área de Empresa, Cultura e Innovación del Ayuntamiento desde que el PSC amplió el gobierno que preside la alcaldesa Ada Colau.

El estudio es una sucesión de noticias satisfactorias y esperanzadoras para Barcelona sólo empañado por dos problemas (muy graves) que se resisten a desaparecer, el de la precariedad laboral y el de las desigualdades, incrementadas durante los peores años de la crisis económica y financiera y todavía no corregidas.

El informe, haciéndose eco de la clasificación hecha por el Ins­titute for Urban Strategies para su índice Global Power City 2016, revela que en el último año Bar­celona ha ganado posiciones en la lista de las ciudades más competitivas. El salto adelante no es pequeño: del lugar número 26 ha pasado al 20 de un ranking que encabezan Londres, Nueva York y Tokio por este orden.

Además de entrar en el top 20 de las ciudades más competitivas, Barcelona sube hasta la décima posición en la clasificación de las más atractivas para la emprendeduría y las tecnologías digitales. En este apartado pasa del 14.º al 9.º lugar. “Y el objetivo es alcanzar el primer puesto”, sentenció, optimista, Jaume Collboni. Para lograr esa meta será importante mantener una buena reputación. En el 2016, el Reputation Institute, en su informe City Rep Track, confirma a Barcelona como la 14.ª ciudad global del mundo más reputada, justo por delante de Madrid. A este respecto, el teniente de alcalde hizo un especial ­énfasis en que compararse con la capital de España, “una ciudad complementaria en muchos aspectos”, ha perdido sentido. “Competimos con las otras grandes ciudades del mundo. La madriditis está felizmente superada”, afirmó el dirigente socialista.

En un contexto general de mejora económica, el agujero negro sigue siendo el de la precariedad del empleo, una de las causas determinantes de las desigualdades económicas y, en consecuencia, sociales. Collboni destacó que, si bien es cierto que Barcelona ha recuperado ya el 60% del empleo que se destruyó en los peores años de la crisis, la calidad de la ocupación y los sueldos han empeorado, sobre todo si se efectúa la comparación con las otras grandes ciudades del mundo. Lo evidencia, por ejemplo, el último estudio Prices & earnings around the Globe 2015, que ha sido incluido en el Observatorio Barcelona 2016. Esta clasificación toma como base el salario de un trabajador en Nueva York (a partir de las retribuciones de 14 profesiones) y le otorga un índice igual a 100 para poderlo comparar con otras ciudades. En el 2012, Barcelona se situaba en un índice 59,6. En el 2015, había bajado a 51,7, muy por debajo de metrópolis europeas como Milán (58,7),Dublín (68,8),Amsterdam (65,3) y Munich (67,7). Cabe destacar, no obstante, que el proceso de precarización de los salarios es un fenómeno común en casi todas las ciudades europeas. Barcelona no es la excepción.

Jaume Collboni hizo hincapié en la principal cura de esta enfermedad que perjudica a la salud económica de Barcelona y a la calidad de vida de sus ciudadanos. Hace falta atraer talento e inversión extranjera para crear empleo de calidad y bien pagado. El camino parece bien trazado: en el periodo 2012-2016 el área urbana de Barcelona fue la octava del mundo en recepción de inversión extranjera, con más de medio millar de proyectos de entidad. En Europa, sólo el Londres pre-Brexit y París superan a la capital catalana.

Este discurso híbrido del teniente de alcalde socialista (la necesidad de propiciar un clima favorable a los negocios y, al mismo tiempo, la lucha contra la brecha social y económica dentro de la ciudad) fue compartido al cien por cien por el presidente de la Cambra de Comerç. Miquel Valls se congratuló por el hecho de que el gobierno de Ada Colau, después de un periodo inicial de “desconocimiento”, se ha convencido de la bondad del modelo de colaboración entre la administración pública y el sector privado. El presidente de la Cambra no afeó el interés del Ayuntamiento de Barcelona en incidir en las políticas sociales, algo que “consideramos necesario para crear riqueza y reducir las desigual­dades”.

De los treinta rankings incluidos en el Observatorio Barcelona 2016, encabeza tan solo uno: el de puerto europeo con mayor número de cruceristas. También se sube al podio en la lista de ciudades organizadoras de congresos (3.ª por detrás de Berlín y París) y como metrópoli asociada al deporte, también en tercer lugar, por delante incluso de la última sede olímpica, Río de Janeiro.

21.12.2016

By Lavanguardia.com